¡En verdad Resucitó!
Lc 24, 13
Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús.
Evangelizar al hombre de hoy con testimonio y servicio humilde.
Ser referentes de vida cristiana en nuestra Arquidiócesis.
Emaús es una comunidad parroquial, dirigida por el propio párroco y coordinado por laicos de la comunidad, con la función principal de ayudar a otras personas a reconocer a Jesús en su vida. De esta forma Jesús nos mostrará el camino que debemos seguir para amarle y servirle de corazón, con el fin de servir a los demás al entrar a formar parte de cualquier ministerio parroquial como discípulos de Emaús.
La nueva vida que nos trae Jesús no se puede vivir al margen de los demás, sino que tiene que compartirse con otros hermanos en la fe y ser abierta a todos los demás. Por ello la Comunidad de Emaús no se ha establecido únicamente por el simple hecho de poder compartir las experiencias adquiridas durante el Retiro, sino como fórmula de compromiso para servir a Jesús en los demás hermanos, aunque éstos no hayan conocido aún la experiencia de Emaús.
Para quienes hoy se autodenominan “Emaús”, la experiencia va más allá de pertenecer a una religión; se trata de una significativa vivencia de los valores evangélicos al estilo de Jesús, quien representa al verdadero caminante dispuesto a vivir su existencia desde la mirada de un Dios que es Amor, Perdón y Solidaridad.
Surge el Retiro de Emaús como una respuesta al deseo de vivir una experiencia profunda de fe, invitando a reconocer la presencia de Jesús Resucitado. Inspirado en el pasaje evangélico del Camino de Emaús, este retiro invita a los participantes a reconocer la presencia de Jesús Resucitado en su vida. Myrna Gallagher, mujer muy bendecida por Dios y dedicada por completo a su servicio, concibió la idea de crear un retiro muy especial. En aquel tiempo trabajaba incansablemente ayudando a su pastor y consejero espiritual, el Padre David Russell, en la parroquia de San Luis, ubicada en el área de Pinecrest, Miami, Florida.
Myrna deseaba un retiro auténtico, alejado del ruido del mundo, que permitiera a las personas acercarse a Jesús y meditar su Palabra. Pensó en un retiro para hombres y mujeres por separado, reconociendo que nuestras realidades, sentimientos y emociones pueden vivirse de manera distinta. También debía ser un retiro parroquial, dirigido a miembros de una misma comunidad, para que el fruto del crecimiento espiritual se reflejara en el servicio a Jesús dentro de esa misma parroquia.
El retiro debía tener la duración e intensidad necesarias para que los participantes pudieran conocerse, abrir su corazón y responder al llamado de Jesús. Por ello se estableció una experiencia de tres días y dos noches, llenos de actividades, oración y momentos de reflexión. Desde sus inicios, el retiro fue concebido como una vivencia intensa, capaz de tocar el corazón del hombre y conducirlo a una conversión sincera y duradera.
Para que los participantes puedan vivir un auténtico encuentro con ¡Jesucristo el Retiro de Emaús se desarrolla en un ambiente de silencio, reflexión, oración y escucha de testimonios de vida. La intensidad del retiro está pensada para romper con la rutina diaria y permitir que cada participante se abra plenamente a la acción del Espíritu Santo.
La intensidad del retiro está pensada para romper con la rutina diaria y permitir que cada participante se abra plenamente a la acción del Espíritu Santo.
A diferencia de otros retiros, Emaús se fundamenta principalmente en el testimonio vivo de quienes han experimentado el amor transformador de Dios, sin dejar de ofrecer herramientas concretas para la vida cristiana cotidiana.
Es una experiencia espiritual profunda que invita al autoconocimiento, al perdón, a la reconciliación y a la renovación del compromiso con la Iglesia.
El primer retiro de Emaús para hombres en la República Dominicana se realizó en el año 2002. A partir de ese momento, la experiencia se fue extendiendo a distintas parroquias del país. Hoy en día, Emaús está presente en numerosas comunidades parroquiales, formando hombres comprometidos con su fe, su familia y su comunidad, siempre fieles al carisma original del Camino de Emaús.
Experiencias intensas de aproximadamente tres días para la renovación espiritual.
Los participantes, llamados “caminantes”, viven un proceso de reflexión profunda.
Se vive en un ambiente de confianza y seguridad para compartir testimonios.
Después del retiro, los miembros se integran a la vida comunitaria parroquial.
Emaús fortalece la vida cristiana a través del encuentro con Jesucristo y el apoyo de una comunidad, culminando en un mayor compromiso apostólico.
Se basa en Lucas 24, donde Jesús se aparece a dos discípulos que van de Jerusalén a Emaús. Aunque no lo reconocen al inicio, sus ojos se abren cuando parte el pan con ellos, reconociéndolo como el Jesús resucitado.
"¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino?"
Explorar los Momentos mas relevantesTiempo apartado para profundizar en la vida interior y abrir el corazón a Dios.
Espacio para meditar la Palabra, revisar la vida y orientar decisiones con fe.
Un encuentro personal con Jesucristo, inspirado en Lucas 24, que renueva la fe.
Fraternidad parroquial que acompaña y sostiene el crecimiento espiritual.
Compromiso esencial para vivir la fe desde la acción del Espíritu Santo.
A través de los siglos, dentro de todas las disciplinas espirituales contemplativas, ha existido la práctica de ir a retiro en lugares apartados, naturales y callados. Esto con el fin de profundizar en la meditación, la reflexión y la contemplación. Un retiro espiritual es una ocasión para profundizar en el espíritu de oración, para mejorar nuestra respuesta a la llamada personal que Dios nos hace y para concretar propósitos de vida cristiana.
Se trata de un paralelismo con nuestra vida: Jesús camina a nuestro lado, pero en muchas ocasiones no lo vemos. El retiro nos ayuda a descubrirlo presente en nuestra historia personal y comunitaria. Esta es la clave del tiempo que dura el retiro: recordar, descubrir o iniciar la experiencia de tener a Jesucristo presente en nuestras vidas, porque está dirigido a todo tipo de personas, alejadas de la Iglesia o dentro de ella, que forman parte de un grupo religioso o no. Esta es una experiencia que cambiará su vida para siempre. Para los que tienen una fe viva supone una reafirmación en sus creencias y un vuelco en su vida espiritual.
Todos somos llamados a tener una cita personal e íntima con el Amor de Dios. El retiro de Emaús es un medio, una puerta para que muchos hombres puedan tener un cambio; donde muchas veces ni los doctores, y donde la ciencia humana dicen que no hay cura para estos hombres, pero sí la hay; y que lo que es imposible para el hombre es posible para Dios..
El retiro de Emaús implica retirarse del mundo del viernes por la tarde al domingo por la tarde en un ambiente donde el Espíritu Santo es el guía. Durante este tiempo el testimonio de vida de algunos laicos tiene un papel preponderante. Las experiencias personales relacionadas con el amor, el sufrimiento, el perdón, la oración, las máscaras de nuestra vida, las relaciones interpersonales, la sanación física y espiritual, entre muchos otros temas, permiten a los asistentes salir del retiro con propósitos renovados y nuevas prioridades en su vida.
El retiro te ofrece una oportunidad especial para un crecimiento espiritual, al entablar una nueva relación con Dios, ofreciéndote tiempo para reflexionar y un espacio para acercarte a Jesús en tu búsqueda y encuentro con Él. Te ayuda a llevar una vida llena de esperanza en un mañana mejor, que redundará en beneficios para ti y toda tu familia. El retiro te guía a través de una serie de experiencias personales relacionadas con la vida espiritual, emocional, física y de relaciones interpersonales presentadas por un grupo de laicos, que te ayudarán a salir del retiro con un sentido renovado de prioridades y propósitos.
Personas laicas y religiosas de todas las parroquias. El amor de Dios no pone barreras a los hombres. Se organizan para hombres y mujeres de manera independiente.
Todos necesitamos experimentar el amor de Dios en nuestra vida. También llega gente alejada de la fe y de la Iglesia o personas con una vida sacramental más tibia. Es común escuchar a muchos asistentes que han acudido al retiro obligados por sus amigos o familiares. Una vez el retiro ha finalizado, todos dan gracias a Dios por esta experiencia de fe, por haber reconocido de nuevo a Dios caminando a su lado.
Los asistentes al retiro salen alegres como esos discípulos de Emaús. Y siguen esas palabras del papa Francisco de convertirse en canales para transmitir el amor de Jesucristo. Estamos llamados a hablar de Jesús a todos nuestros coetáneos, no sólo en la comunidad parroquial sino, especialmente, en los entornos en los que nos movemos. Emaús es un camino de peregrinaje. Así es nuestra vida de fe. Se trata de encontrarse con Jesús al que tantas veces no lo reconocemos en nuestra vida tan vacía y tan llena de cosas materiales..
Una vez realizado el retiro, es clave que se cumpla con el compromiso de CONFIDENCIALIDAD, respetando lo que en estos retiros se vive.